La refinanciación o reunificación, como su propia palabra indica, es simplemente agrupar todos los gastos mensuales, derivados de las cuotas de la hipoteca de la casa, las de los préstamos personales, el coche las tarjetas, etc.... lo que hacemos es juntar todos los saldos pendientes ( incluida la hipoteca) cancelarlos y solicitar una nueva hipoteca bancaria abarcando todos esos saldos. Con esto conseguimos más plazos de tiempo para amortizar, hasta 30 o 50 años y un interés mucho más bajo que el de los préstamos personales y por supuesto que el de las tarjetas.
La mayoría de estas operaciones se realizan tras efectuar una hipoteca privada o actualmente, para amortiguar en la medida de lo posible las fuertes y constantes subidas de interés.